
El cineasta y productor Edward Berger presenta en la Sección Oficial del 73 Festival Internacional de Cine de San Sebastián ‘Ballad of a Small Player’, protagonizada por Colin Farrell y Fala Chen. Este filme trata sobre el «despertar espiritual» y la «búsqueda de la paz interna», un proyecto que ha marcado un cambio significativo en la vida de Berger.
Una historia de redención
En una rueda de prensa en el festival, Berger, acompañado por el productor Mike Goodridge y los actores Farrell y Chen, explicó que los dos personajes son «almas perdidas en el mundo que se encuentran y se dan una forma de redención mutua».
El cineasta destacó la necesidad de que la película se rodara en Macao, «paraíso del juego». Describió la ciudad como «el lugar más electrificante en el que he estado, te inunda los sentidos, tiene mucho color y luces más brillantes que en cualquier otra ciudad».
En su narración, Berger planteó que «es un mundo de abundancia en el que hay un personaje perdido que tiene que encontrar su alma de nuevo, su centro espiritual», resaltando el contraste que esta búsqueda representa en el entorno opulento de Macao.
Un viaje de personajes
Respecto al papel de Colin Farrell, quien interpreta a un jugador empedernido que se refugia en Macao, Berger compartió que en el primer borrador del guion el personaje era inglés. Sin embargo, tras discutirlo con Farrell, decidieron establecer que un irlandés pretendiendo ser un aristócrata británico era «una absoluta ironía», lo que se convirtió en una revelación que resultó ser muy interesante para el filme.
Berger también comentó que admira mucho el trabajo de Farrell y mencionó que conectó de inmediato con Fala Chen, a quien no conocía personalmente antes del rodaje. Para él, conformar el reparto es «como crear una familia» donde la confianza y el entendimiento son esenciales.
La influencia del cine asiático
Berger reflexionó sobre la influencia del cine asiático en su enfoque, describiendo su trabajo en este proyecto como «una ópera». Contó cómo la utilización del color y las localizaciones de Macao fueron fundamentales, enfatizando que dirigir implica absorber ideas de diversas fuentes, incluidas experiencias personales.
Sin embargo, aunque la película se desarrolla en un casino y gira en torno a un adicto al juego, Berger aseguró que «no es lo más importante», ya que el filme «va sobre buscar una paz interna y encontrar tu camino en un mundo lleno de posibilidades».
Reflexiones de Farrell
Al ser preguntado sobre lo que le diría a su personaje, Farrell bromeó diciendo que «echaría a correr» si lo encontrara en la sala. Agregó que, al principio de la película, le preguntaría: «¿otra ronda?» y al final, «¿mereció la pena?».
Describió a su personaje como «un ser malvado que representa la pérdida del alma», señalando que está «perdido» y vive con mentiras, en un camino extremo que le lleva a reconocer los errores de su vida.
Preparación del papel
Sobre cómo se preparó para este papel, el actor irlandés comentó que es «como una aritmética sencilla», «experiencia multiplicada por la imaginación». Además, reveló tener «una especie de TOC», lo que le lleva a obsesionarse con las historias y situaciones de sus personajes, incluso aquellas que no están en el guion.
Farrell subrayó que, a pesar de haber tenido «mucha suerte de vivir y disfrutar de elementos materiales», la verdadera conexión y felicidad «empieza dentro de ti». Disfrutó de su tiempo en Macao, donde encontró tanto la zona moderna, «meca del juego», llena de luces y ruidos, como la parte tradicional, «llena de cultura, de pequeñas tiendas de café y iglesias».
La clave de la vida
En relación a la suerte, Farrell reflexionó que «no podemos elegir cómo responder en la vida». A su juicio, la clave radica en «servirte a ti mismo, a las personas que quieres y a tu comunidad». También abordó el tema de la espiritualidad, destacando que «la mente humana es extraordinaria, un supercomputador, pero está limitada», haciendo alusión a muchas cosas que no se pueden ver ni demostrar, como «el intercambio de energía».
Finalmente, Fala Chen expresó que le preguntaría a su personaje «si no lamenta nada», citando un consejo de su madre sobre enfrentar fantasmas si nunca has hecho nada malo. Destacó cómo «en todas las religiones hay una moralidad» y que su personaje también refleja estos valores, resaltando la conexión entre las personas.
Por su parte, Mike Goodridge, el productor, concluyó que no fue fácil rodar en los casinos de Macao, que están «altamente regulados», donde crear dinero falso requería supervisión y control constante por parte de las autoridades.
