El canciller chileno, Alberto Van Klaveren, afirmó recientemente que Chile «no puede ni debe ser utilizado como territorio en disputa por potencias en conflicto» en medio de la creciente tensión entre Estados Unidos y Chile. Esta declaración surge en el contexto de un proyecto para construir un cable submarino de fibra óptica entre China y Chile, actualmente en evaluación.
Durante una conferencia de prensa desde La Moneda, Van Klaveren expresó el deseo de Chile de mantenerse al margen de estas disputas, comentando específicamente la desconfianza mostrada por el embajador estadounidense, Brandon Judd, quien cuestionó la capacidad de protección de información «delicada» por parte del país.
El canciller subrayó que «no está en riesgo la seguridad y soberanía de Chile, y mucho menos la de Estados Unidos», criticando el intervencionismo estadounidense y las sanciones impuestas por el Departamento de Estado a tres funcionarios del Gobierno chileno. Estas sanciones incluyen la revocación de visas nominalmente impuestas a miembros del Ejecutivo, como el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz, debido a que, según las autoridades estadounidenses, «socavaron la seguridad regional».
En respuesta a estas medidas, Van Klaveren sostuvo que no es «aceptable» que se utilicen el otorgamiento o la restricción de visas como herramienta de presión, calificando esta situación como un método inadecuado para manejar diferendos entre naciones que se consideran «amigas» y «aliadas estratégicas».
El reporte de hackeos enviado por EE.UU.
Además, el ministro confirmó que el Gobierno chileno recibió informes sobre posibles hackeos a empresas de telecomunicaciones y de construcción en Chile, los cuales podrían representar un peligro para la seguridad nacional. Estos antecedentes fueron enviados a la Agencia Nacional de Ciberseguridad y a la Policía de Investigaciones para su análisis.
Van Klaveren destacó que Chile cuenta con una «institucionalidad robusta» para enfrentarse a los ciberataques, asegurando que todas las denuncias son tratadas con seriedad, aunque no siempre se comunican los resultados de las pesquisas.
Por su parte, el embajador Judd insistió en que la protección de «datos delicados» en Chile es cuestionable, citando la falta de respuesta del Gobierno chileno ante las advertencias sobre ciberataques por parte de «agentes malignos extranjeros».
La tensión entre las administraciones del presidente chileno Gabriel Boric y la de Donald Trump ha ido en aumento en las últimas semanas. La sanción estadounidense llevó al Gobierno chileno a presentar una nota de protesta ante las autoridades de EE.UU., provocando reacciones críticas de varios sectores políticos en Chile, quienes acusaron al país del norte de «intervenir» y vulnerar la «soberanía nacional».
Durante su mandato, Boric ha manifestado críticas hacia el expresidente Trump por diversas razones, que incluyen el aumento de aranceles, sus declaraciones sobre el Canal de Panamá, su postura en la guerra de Ucrania, y los bombardeos en Irán.
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