Sudán del Sur se ha asomado durante los últimos días a un nuevo estallido de un conflicto civil que podría desbaratar los frágiles avances obtenidos a raíz del acuerdo de paz de 2018. Esto surge después de que las autoridades presentaran cargos por crímenes contra la humanidad contra el antiguo líder rebelde y hasta ahora vicepresidente primero, Riek Machar. Su partido, el Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán-En Oposición (SPLM-IO), ha declarado roto el Gobierno de unidad y ha llamado a sus seguidores a movilizarse para un «cambio de régimen».
El país, independizado en julio de 2011 tras un referéndum que resultó en un 98,8% de apoyo a favor de la creación del nuevo Estado, ha enfrentado en los últimos meses un drástico aumento de las tensiones debido a enfrentamientos en el noreste. Estos conflictos se suman a los constantes aplazamientos en la implementación del acuerdo de paz y a las disputas internas en el Ejecutivo de unidad, encabezado por Salva Kiir.
Antecedentes históricos y políticos
El acuerdo de paz, que tenía como objetivo estabilizar el país y poner fin a años de conflicto desatado poco después de la independencia, ha enfrentado problemas desde su inicio. Kiir y Machar han sido criticados por no impulsar la aplicación de todas las cláusulas del acuerdo, mientras continúan los escándalos de corrupción en medio de una grave crisis humanitaria. Este pacto fue seguido por dos años de conversaciones para establecer un Gobierno de unidad, un proceso marcado por la desconfianza entre ambos rivales históricos, lo que ha llevado a reiterados aplazamientos en la unificación del Ejército, la redacción de la Constitución y la convocatoria de elecciones.
Recientemente, se han intensificado las críticas a Kiir por sus intentos de consolidar poder, cambiando diversos cargos en el Gobierno y administraciones locales para excluir al SPLM-IO. Aunque han alertado sobre el riesgo de colapso del acuerdo de paz, nunca se ha llegado a abandonar el Gobierno. Las turbulencias se han visto también aceleradas por las maniobras del presidente, de 73 años, en su intento de cerrar su posible sucesión, un movimiento que ha generado disputas tanto con la oposición como dentro de su propio partido, el SPLM, y en el Ejército y fuerzas de seguridad, que mantienen una considerable influencia en el país.
Enfrentamientos recientes en Alto Nilo
En este contexto, en febrero estalló un conflicto en el estado de Alto Nilo entre el Ejército y la milicia conocida como White Army, vinculada al SPLM-IO. Estos enfrentamientos, que dejaron decenas de muertos y tuvieron como epicentro la localidad de Nasir, cerca de la frontera con Etiopía, tensaron aún más la situación gubernamental. La milicia llevó a cabo una ofensiva que logró ocupar temporalmente la ciudad durante casi un mes, lo que llevó a las fuerzas de seguridad a imponer arresto domiciliario a Machar por sospechas de conspiración, un hecho que fue rechazado enérgicamente por sus seguidores.
Además, los enfrentamientos han sido influenciados por la desestabilización causada por la guerra en Sudán, que estalló en abril de 2023. Esta situación ha resultado en un incremento en el flujo de armas y en el reclutamiento por parte de todas las partes en conflicto, lo que se ha combinado con el aumento de la crisis humanitaria debido al ingreso de decenas de miles de refugiados.
Durante los últimos meses, aunque las tensiones militares disminuyeron, la decisión del Gobierno de imputar a Machar y a varios de sus aliados por traición y crímenes contra la humanidad provocó que el SPLM-IO llamara a «usar todos los medios disponibles» para lograr un «cambio de régimen», dando así por terminado el Gobierno de unidad. En un comunicado, Oyet Nathaniel Pierino, presidente en funciones del SPLM-IO, declaró que «el actual régimen en Sudán del Sur no está fundamentado en el acuerdo de paz, sino que es una cobertura para una dictadura». Esto ha generado temores sobre un posible levantamiento armado contra el Gobierno.
Human Rights Watch ha instado a las autoridades a garantizar un juicio justo para Machar y otros líderes del SPLM-IO, reclamando su liberación si no se puede asegurar un debido proceso. La investigadora de HRW, Nyagoah Tut Pur, señaló que «presentar cargos graves tras detener arbitrariamente y silenciar las voces de la oposición no genera confianza» en que los detenidos recibirán audiencias justas. La situación en Sudán del Sur sigue siendo volátil, y el desmoronamiento del acuerdo de paz ha ido acompañado de graves abusos de derechos humanos y una erosión del Estado de derecho, lo que plantea retos significativos para el futuro político del país.
