Madrid, 15 de septiembre (EUROPA PRESS) – El director de La Vuelta, Javier Guillén, lamentó este lunes la mala imagen que se ofreció en la última etapa de la ronda española en Madrid, la cual fue cancelada debido a las manifestaciones propalestinas en contra de la participación del equipo Israel Premier Tech. Guillén exigió «respeto» hacia la carrera y los corredores, y expresó su deseo de que estos hechos no se vuelvan a repetir.
Las palabras de Javier Guillén
«Es absolutamente inaceptable lo que sucedió en el circuito. No podemos sacar nada bueno de todo lo que ocurrió el domingo, y lamento mucho la imagen que se dio. Es algo que no se debería de volver a repetir. Podíamos haber convivido las manifestaciones con la práctica del deporte», manifestó el máximo responsable de La Vuelta en rueda de prensa.
Guillén admitió que sabía que la jornada de la última etapa era «un día complicado». «Desde el principio vimos que sucedían diversos incidentes, y a partir de ahí, que en el circuito se estaban produciendo actuaciones de invasión de la calzada que ponían en riesgo que pudiéramos llevar a cabo la etapa con normalidad», continuó.
Además, subrayó que La Vuelta es una carrera ciclista y «es deporte». «Somos deporte y es lo que queremos ser. Nos parece muy bien que algunos usen la plataforma de La Vuelta, pero igual que manifestamos respeto por las manifestaciones, lo exigimos hacia la carrera y nuestros deportistas», indicó, añadiendo que la exclusión del equipo israelí correspondía a la Unión Ciclista Internacional (UCI).
Guillén también señaló que «el derecho de manifestación protege a aquellos que libre y pacíficamente quieren expresar su opinión, pero también protege a quienes compiten o asisten a la competición. Son dos cuestiones que deben ser siempre compatibles», agregando que este domingo fue un día «muy triste y lamentable».
Reflexiones sobre el evento
«La Vuelta se ha celebrado completando sus 21 etapas, no como quería La Vuelta, no como se merece, pero había un propósito de que no se terminaran las etapas y las hemos podido terminar, aunque no como nos hubiera gustado», analizó. Reconoció el triunfo de Jonas Vingegaard y los acompañantes en el podio, aunque matizó que esto no es «triunfalismo».
«Esto no es una guerra, no íbamos a combatir a nadie, íbamos a hacer nuestro trabajo», afirmó Guillén. «Es La Vuelta más dura, nada en Turín nos hacía pensar que podíamos tener La Vuelta en estos términos», añadió, dejando claro que «en ningún momento» se planteó suspender la última etapa.
La posición de La Vuelta
Guillén insistió en que «la posición de La Vuelta es clara» respecto a la participación del Israel Premier Tech, afirmando que se guían «por la normativa de la UCI. Es a ella a quien compete el marco regulatorio por el que nos guiamos, a quien corresponde regular el derecho de admisión y el derecho de exclusión, y hemos asistido al principio de legalidad».
«Se habló con la UCI, le dijimos que tomara posición y la tomó, era la de mantener al equipo de Israel en carrera. No hay ni una sola federación internacional que haya vetado o excluido a equipos de Israel en sus competiciones. Ningún país, que yo sepa, ha prohibido ningún tipo de actividad deportiva a deportistas de Israel», aseguró.
A pesar de que «nadie ha concretado nada» sobre los siguientes pasos, dejó claro que la UCI pidió información para «iniciar los procesos sobre cómo afrontar la próxima Vuelta». Resaltó la importancia de que «La Vuelta siempre se ha mantenido neutral», enfatizando los apoyos y la colaboración del Consejo Superior de Deportes (CSD).
Mirando hacia el futuro
Guillén agradeció «el esfuerzo y compromiso de las 3.500 personas» que componen La Vuelta, afirmando que «ninguna se ha ido de La Vuelta por los debates sobre la postura o otra sobre la participación del equipo Israel». También manifestó que «la conclusión básica» tras lo sucedido es que La Vuelta «es una gran carrera, un gran evento mundial, y esa es una de las razones por las que ha ocurrido».
«Hemos puesto en valor nuestra capacidad organizativa, hemos reaccionado. Supongo que tendremos que reflexionar sobre todo lo que ha pasado y tomar decisiones. Pero esta Vuelta está concluida», indicó.
Por último, deseó que las protestas de este año no sean un efecto llamada a futuras ediciones ni a futuras carreras, como el Tour de Francia de 2026, que arrancará en Barcelona. «Barcelona va a tener Tour. Es obvio que a partir de esta Vuelta las entidades internacionales van a tener que tomar decisiones y el ciclismo va a tener que trabajar en ellas», concluyó Guillén.
