MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS) – Un equipo de investigadores de Johns Hopkins Medicine (Estados Unidos) ha revelado una posible conexión molecular entre la contaminación del aire y un mayor riesgo de desarrollar demencia con cuerpos de Lewy. Este hallazgo, publicado en la revista Science, se suma a un creciente conjunto de evidencias que indican cómo los factores ambientales pueden desencadenar cambios proteicos dañinos en el cerebro que conducen a la neurodegeneración.
La enfermedad de Lewy y su relación con la contaminación
Las enfermedades por cuerpos de Lewy son un grupo de trastornos neurodegenerativos caracterizados por la acumulación anormal de una proteína, la alfa-sinucleína, en el cerebro. Estas acumulaciones, conocidas como cuerpos de Lewy, son un sello distintivo de la enfermedad de Parkinson y la demencia por cuerpos de Lewy.
El nuevo estudio se basa en una década de investigación que vincula la exposición a la contaminación del aire por partículas finas (PM 2,5) —partículas diminutas provenientes de la actividad industrial, quemas residenciales, incendios forestales y emisiones de vehículos— con un mayor riesgo de desarrollar estas enfermedades. El investigador principal, Xiaobo Mao, profesor asociado de neurología en la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, comenta: «Hemos identificado una nueva cepa de cuerpos de Lewy que se forma tras la exposición a la contaminación atmosférica. Al definir esta cepa, esperamos establecer una diana específica para futuros fármacos destinados a frenar la progresión de las enfermedades neurodegenerativas caracterizadas por cuerpos de Lewy».
Análisis de datos y hallazgos significativos
La investigación comenzó con un análisis de datos hospitalarios de 56,5 millones de pacientes estadounidenses ingresados entre 2000 y 2014 con enfermedades neurodegenerativas. El equipo se centró en pacientes hospitalizados por primera vez con afecciones relacionadas con cuerpos de Lewy y utilizó datos de sus códigos postales para estimar su exposición a largo plazo a PM 2,5. Los científicos descubrieron que cada aumento del rango intercuartil en la concentración de PM 2,5 en estas áreas resultó en un 17% más de riesgo de demencia por enfermedad de Parkinson y un 12% más de riesgo de demencia con cuerpos de Lewy.
Xiao Wu, coautor principal del estudio y profesor adjunto de bioestadística en la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), aclara: «La asociación estadística que descubrimos es incluso más sólida que la encontrada en estudios previos que agrupan todas las enfermedades de Alzheimer y demencias relacionadas. Esto destaca la formación de cuerpos de Lewy como una vía potencialmente crucial que justifica una investigación biológica más profunda».
Investigaciones adicionales con ratones
Para explorar la razón biológica de esta asociación entre la exposición a PM 2,5 y la demencia con cuerpos de Lewy, el equipo de Mao expuso tanto a ratones normales como a ratones genéticamente modificados que carecen de la proteína alfa-sinucleína a la contaminación por PM 2,5 cada dos días durante un periodo de 10 meses. Los investigadores estudiaron ratones con una mutación genética humana (hA53T) relacionada con la enfermedad de Parkinson de inicio temprano, y tras cinco meses de exposición a PM 2,5, estos ratones desarrollaron focos generalizados de alfa-sinucleína y experimentaron deterioro cognitivo. Los análisis biofísicos y bioquímicos revelaron que estos cúmulos proteicos eran estructuralmente distintos de los que se forman durante el envejecimiento natural.
Efectos de la contaminación en distintas regiones
Además, los investigadores se propusieron determinar si los efectos de la contaminación atmosférica variaban según la ubicación. Descubrieron que la exposición de ratones a muestras separadas de PM 2,5 de China, Europa y Estados Unidos provocó cambios cerebrales similares y el desarrollo de bolsas de alfa-sinucleína. «Esto sugiere que los efectos nocivos de PM 2,5 pueden ser bastante consistentes en diferentes regiones», apuntan los investigadores.
Los cambios en la expresión genética en los cerebros de ratones expuestos a PM 2,5 fueron sorprendemente similares a los encontrados en pacientes humanos con demencia por cuerpos de Lewy. «Esto sugiere que la contaminación no solo puede desencadenar la acumulación de proteínas tóxicas, sino también impulsar cambios en la expresión genética relacionados con enfermedades en el cerebro humano», argumentan los autores.
Perspectivas futuras
Aunque los factores genéticos juegan un papel importante en las enfermedades neurodegenerativas, los investigadores destacan que las personas pueden potencialmente controlar su exposición a la contaminación. «Nuestro próximo objetivo es determinar qué componentes específicos de la contaminación atmosférica están causando estos efectos. Comprender esto podría ayudar a orientar las iniciativas de salud pública para reducir las exposiciones nocivas y disminuir el riesgo de enfermedades», concluyen.
