La ministra de Sanidad, Mónica García, ha afirmado este jueves que la reforma del Estatuto Marco, en colaboración con los sindicatos de clase, ha supuesto una «reflexión de país» y de cuidados, enfocándose en «cuidar» a los profesionales para asegurar que los pacientes tengan acceso a «los mejores cuidados».
García destacó: «Hemos tenido una reflexión que no solamente se centra en el salario y en la nómina, sino que se centra en qué cuidados deseamos tener, y en qué profesionales debemos cuidar para que, al entrar por esa puerta como pacientes, recibamos lo mejor de nuestra sanidad.»
Durante la clausura del seminario ‘Análisis y reivindicación del Estado del Bienestar’, organizado por CCOO y la Fundación Primero de Mayo en el Ateneo de Madrid, la ministra puso en valor el anteproyecto de Estatuto Marco, que establece las primeras piedras para mejorar las condiciones de los profesionales sanitarios.
En su intervención, centrada en defender el Estado del Bienestar y los servicios públicos frente a lo que calificó como una «ola reaccionaria», García destacó el papel de la sanidad pública como el «mejor redistribuidor de la riqueza», ya que «se hace cargo de todo» y evita en gran medida las «bancarrotas» causadas por problemas de salud.
Como ejemplo, la ministra mencionó que «en Estados Unidos, el 65 por ciento de las bancarrotas se deben a problemas de salud», argumentando que «en nuestro país, por suerte, eso no ocurre». No obstante, reconoció que se está viendo un deterioro progresivo del poder adquisitivo y la capacidad de cuidar proporcionada por los servicios públicos.
Garcia admitió que el sistema sanitario público tiene «algunas lagunas» y «deficiencias», como en la Atención Primaria, las listas de espera y el acceso a especialistas, pero enfatizó que «la sanidad pública se hace cargo de todo», especialmente para pacientes crónicos o aquellos con problemas de salud graves.
«MAQUINARIA» PARA FOMENTAR LA «PERCEPCIÓN DE DESGASTE»
A pesar de su defensa del sistema, la ministra advirtió sobre una «maquinaria» que busca fomentar una «percepción de desgaste» entre la población. Dijo: «Alargar las listas de espera y generar condiciones incómodas en las salas de espera son ejemplos de cómo se intenta hacer ver que el sistema no funciona.»
«¿Cómo no se cuidan nuestros centros de salud? ¿Cómo no se cuidan nuestros hospitales? Lo que se busca es dar una percepción de decaimiento, que no es cierta. Una vez que estés en esa sala de espera, te aseguro que recibirás lo mejor de nuestra sociedad,» aseguró García.
La ministra resaltó que el Estado del Bienestar es «uno de los grandes logros» de la sociedad, pero lamentó que cuanto más éxito tiene, más invisible se vuelve. «Dejamos de percibirlo como conquista y lo consideramos parte del paisaje, como si siempre hubiera estado allí, cuando en realidad está constantemente amenazado,» advirtió.
García insistió en que el Estado del Bienestar es una conquista democrática y «relativamente reciente». Hizo un llamado a «volver a salir, a reivindicar y a luchar» para que en España «enfermar no signifique arruinarse», «perder el empleo no implique estar en extrema vulnerabilidad» y «la vejez no suponga un recorte en los recursos familiares.»
Finalmente, la ministra concluyó enfatizando la necesidad de contar con «servicios públicos robustos» ante futuras crisis, ya que no sabemos a qué problemas de salud o crisis climáticas nos enfrentaremos en el futuro. «La ola reaccionaria responde a los avances en feminismo, ecologismo y derechos, así como a la necesidad demostrada durante la pandemia de que lo que funciona son nuestros servicios públicos,» afirmó.
