El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha colocado este miércoles la primera piedra de la nueva planta de Grifols en Lliçà de Vall, Barcelona. Este importante evento representa un paso significativo para la compañía, que prevé que la nueva instalación comience a operar en 2030, generando 400 empleos directos y 1.000 indirectos. La planta se establecerá para mejorar la capacidad de Grifols en Cataluña, en respuesta a la creciente demanda de medicamentos derivados del plasma en Europa.
En la ceremonia de colocación de la primera piedra, Sánchez estuvo acompañado por el ministro de Industria, Jordi Hereu, la consellera de Investigación de la Generalitat, Núria Montserrat, el alcalde de Lliçà de Vall, Xavier Castillejo, y otros destacados representantes de la industria y la administración. Entre los directivos de la empresa estuvo también el vicepresidente del consejo de administración, Raimon Grifols, junto a otros consejeros importantes.
La Importancia del Sector Farmacéutico
Sánchez destacó el papel crucial que desempeña el sector farmacéutico y biotecnológico en España, afirmando que esta nueva planta representa «un salto cualitativo» para Grifols, que se ha consolidado como una multinacional líder con una fuerte identificación hacia la expansión y la internacionalización. Resaltó que el proyecto contribuirá a reforzar la «autonomía estratégica» de Europa en términos sanitarios, industriales y tecnológicos, subrayando la competitividad del sector farmacéutico tanto en Cataluña como en España.
El presidente del Gobierno se comprometió a apoyar continuamente al sector económico, en el marco de su Estrategia de la Industria Farmacéutica y el anteproyecto de ley de medicamentos y productos sanitarios.
Visión Industrial y Sostenible
Raimon Grifols enfatizó que la primera piedra simboliza la voluntad de continuar creciendo desde la base local, con una clara visión industrial al servicio de los pacientes. Destacó que la nueva planta es esencial para fortalecer la autonomía estratégica de Europa en la autosuficiencia de derivados del plasma.
La inversión inicial en la planta ascenderá a 160 millones de euros. Una vez finalizada, la instalación aumentará en 3 millones de litros la capacidad de fraccionamiento de plasma de Grifols en Europa, lo que permitirá garantizar el suministro de medicamentos esenciales, como las inmunoglobulinas y otros tratamientos.
La nueva instalación formará parte de un hub tecnológico de 25 hectáreas que unirá las instalaciones de Lliçà de Vall con el complejo de Grifols en Parets del Vallès, generando un total de más de 3.700 empleos.
‘Smart Factory’
Con el proyecto declarado estratégico por la Generalitat, se concibió la nueva planta como una instalación de última generación, siguiendo un modelo de ‘smart factory’. Grifols prevé que el 100% de las operaciones funcionen con electricidad de fuentes renovables y está evaluando la posibilidad de incluir una planta de biogás, que podría cubrir hasta el 30% de la demanda de gas natural.
El nuevo campus incluirá sistemas inteligentes para la gestión de recursos en un entorno digitalizado, buscando optimizar el consumo energético y minimizar el uso innecesario de electricidad y agua. Se espera que la eficiencia energética de la planta mejore en un 15%, que las emisiones se reduzcan en un 60% y lograr un ahorro del 20% en el consumo de agua.
Este ambicioso proyecto también integrará prácticas de economía circular, permitiendo la reutilización, reciclaje y reparación de materiales utilizados a lo largo de su ciclo de vida, con la planta de biogás apoyando la generación de energía renovable mediante los subproductos del propio proceso industrial.
Por último, el alcalde de Lliçà de Vall, Xavier Castillejo, calificó el evento como un «día histórico» para su municipio, afirmando que esta nueva construcción lo posiciona en el mapa mundial de la industria biotecnológica. Celebró la colaboración entre las administraciones y las empresas que han hecho posible este proyecto, que promete tener un impacto significativo en la región.
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