MADRID, 14 de mayo de 2026. En la Junta General de Accionistas de Repsol, el consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha enfatizado el «firme compromiso» de la empresa con el suministro energético que España y Portugal requieren, especialmente en lo que respecta al combustible de aviación, clave para el sector turístico en el próximo verano. Esta afirmación se realizó en un contexto complicado debido a la crisis energética provocada por el conflicto en Oriente Medio.
Imaz mencionó que, en los últimos meses, la compañía ha hecho importantes inversiones, superando los 1.500 millones de euros, a raíz del estallido de la crisis para aumentar sus inventarios y asegurar que España esté «mejor preparada» ante un entorno complejo. Destacó que, a pesar de la tendencia de cierre de refinerías en Europa, Repsol ha apostado por invertir en la mejora de sus centros, con más de 15.000 millones de euros en sus refinerías en los últimos años.
El consejero delegado también indicó que «gracias a esta inversión, hoy podemos afirmar que estamos más cerca de asegurar la seguridad de suministro en España, cumpliendo nuestro compromiso con la sociedad y minimizando el impacto en sectores esenciales como el turístico».
Aún así, Imaz advirtió que, incluso si el estrecho de Ormuz se reabriese mañana, pasaría «como mínimo» un par de meses para que los flujos de productos normalizaran en Europa. Consideró que se pueden presentar «situaciones complejas de suministro de productos» en las próximas semanas, aunque destacó que España está «mucho mejor pertrechada» que otros países.
En cuanto al consumo de queroseno, Imaz estimó que actualmente este puede situarse en unos 156.000 – 160.000 barriles diarios, y aseguró que, desde el «día uno» del conflicto, se tomaron medidas con esa inversión para garantizar que España tenga el combustible necesario durante el verano y el resto del año.
Un excedente de un 20-25%
El consejero delegado afirmó que la compañía se encuentra en condiciones de cubrir todo el suministro requerido por sus clientes, además de contar con un excedente aproximado del 20% al 25%.
En la actualización estratégica presentada en marzo de 2026, Imaz resaltó que una de las prioridades de Repsol es ofrecer una «retribución al accionista competitiva y atractiva».
«El único techo de la acción está en nosotros mismos»
El dividendo por acción, según indicó Imaz, aumentará entre un 6% y un 9% anual hasta 2028, lo que podría superar los 1,3 euros en tres años. «El único techo que tiene la acción de Repsol está en nosotros mismos», afirmó.
En este contexto, la Junta General de Accionistas aprobó un dividendo de 0,551 euros brutos por acción, correspondiente a los resultados del ejercicio 2025, que se abonará el próximo 8 de julio. Sumado al pago realizado en enero, la retribución total para 2026 alcanzará los 1,051 euros brutos por acción, reflejando un incremento del 7,8% respecto al año anterior.
Asimismo, los accionistas dieron su aprobación para la distribución de otros 0,53 euros brutos por acción, que se realizará con cargo a reservas libres durante enero de 2027, tras la decisión del consejo de administración.
La Junta también respaldó una reducción de capital mediante la adquisición de acciones por un monto total de 350 millones de euros y delegó en el consejo la facultad de ejecutar reducciones de capital adicionales, permitiendo así la amortización de un máximo de 110.537.433 acciones propias, equivalentes al 10% del capital social.
Por último, se ratificó la designación de PricewaterhouseCoopers como auditor y se aprobó la reelección de varios consejeros, entre ellos Carmina Ganyet i Cirera, Emiliano López Achurra, Iván Marten Uliarte e Ignacio Martín San Vicente.
