
MADRID, 11 Dic. (EDIZIONES) – Un grupo clínico del Hospital Vithas Medimar de Alicante, liderado por el neurólogo Francisco Mira, está demostrando que técnicas de neuromodulación como la estimulación magnética transcraneal (TMS) pueden frenar el avance de la demencia. En su investigación, tres de cada cuatro pacientes tratados han logrado mantener estable su enfermedad, o incluso mejorar, un hallazgo que abre la puerta a nuevas estrategias no invasivas para combatir el deterioro cognitivo.
Y es que no hay que olvidar que en una demencia, las células del cerebro, las neuronas, comienzan a dañarse y a morir de forma progresiva. Esto hace que las conexiones entre ellas se pierdan y que el cerebro funcione cada vez peor. Dependiendo del tipo de demencia pueden afectarse la memoria, el lenguaje, el juicio, o el control de las emociones. Con el tiempo, este daño se extiende, generando un deterioro y dificultando las actividades diarias y la autonomía de la persona.
Francisco Mira Berenguer, Premio Nacional de Medicina en Neurología, lidera un grupo clínico que está potenciando el empleo de técnicas de estimulación cerebral no invasiva, principalmente la TMS, que funciona por campos magnéticos, y la TDCS, que utiliza corrientes eléctricas. En concreto, lidera en España la investigación sobre el tratamiento de TMS en demencia con pacientes reales, según nos cuenta en una entrevista con Salud Infosalus.
Lograr que la enfermedad se estabilice o mejore
En el campo de la demencia, su investigación hasta el momento demuestra que en el 24% de los casos los pacientes no responden a la TMS, pero sí lo hace el 76% de los pacientes, en quienes se estabiliza o mejora la demencia, y esto en pacientes con cuatro años de tratamiento. «No son pocos los que hemos demostrado cuya enfermedad no está avanzando, y con demostraciones también a nivel del PET-TAC cerebral. Esto nos dice que estamos consiguiendo luchar contra lo inevitable, que es estabilizar la enfermedad», subraya.
De hecho, pone el ejemplo de un señor con demencia que ha vuelto a conducir gracias a estos tratamientos. Eso sí, reconoce con prudencia que no son efectivos en todo el mundo, pero sí en la gran mayoría, vistos los resultados. «Hasta el momento, en nuestro grupo de pacientes tratados, y muchos en su cuarto año, el 76% está como mínimo igual, que es mucho, porque una demencia es neurodegenerativa y empeora con el tiempo», asegura.
Sin embargo, el doctor Mira indica que la TMS no puede ser un tratamiento único de entrada en la demencia, pero en caso de contraindicaciones de fármacos, es lo primero a utilizar. «Es una buena herramienta coadyuvante que no debe competir en criterios de exclusión. Si el paciente la tolera bien, por ejemplo, también puede emplearse para potenciar el efecto de los tratamientos convencionales. Si el paciente no ha obtenido respuesta con otros tratamientos, sí puede probarlo en exclusividad porque se han agotado las otras vías», asegura.
Modificar la actividad cerebral
El cerebro expresa su funcionamiento a través de una actividad eléctrica, de manera que, si se infunde una fuerza externa a las neuronas, éstas verán modificada su acción, aumentándola o disminuyéndola. «Hay un montón de este tipo de fuentes de energía; si bien, hoy en día, la TMS y la TDCS son las más desarrolladas», apunta este experto sobre estos métodos que permiten modificar la actividad cerebral sin necesidad de cirugía.
Este neurólogo también menciona los ultrasonidos que pueden modificar el funcionamiento cerebral (TUC), y la estimulación por luz, ya que la onda lumínica puede penetrar, más o menos, en los tejidos; de manera que cuando usas longitudes de onda cercanas al infrarrojo, funciona muy bien la fotobiomodulación.
Posibilidades de la TMS
En este contexto, el doctor Mira subraya que la que más indicaciones presenta hoy es la TMS, sobre la que él está trabajando en profundidad en la demencia: «La primera máquina de TMS fue creada en 1985, y sus primeras indicaciones se dieron en 2008 en Estados Unidos. Se utiliza fundamentalmente para el tratamiento de pacientes con depresión resistente a tratamientos farmacológicos; pero también para personas que no toleran ningún fármaco, personas que no quieren tomar ningún fármaco, o como potenciador de la respuesta de los fármacos».
También se puede emplear frente a la ansiedad refractaria o crónica, ante el trastorno de estrés postraumático, para el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), en ciertos síntomas de esquizofrenia, y en adicciones, detalla este neurólogo. En el campo de la depresión precisa que en China es líder en su empleo y al año trata a un millón de pacientes.
En el espectro neurológico, se encontrarían entre sus indicaciones: el dolor crónico, la rehabilitación post-ictus, la esclerosis múltiple, los pacientes con el síndrome de Covid persistente, así como en la migraña o cefaleas que no responden a ningún tratamiento, aparte de la mencionada demencia.
La TMS, aunque no está reconocida como tratamiento de demencia, se está investigando intensamente. Es un procedimiento «súper seguro» y, de hecho, se llevan tratando muchos pacientes desde 2008 hasta ahora. La mayor parte de los efectos adversos, de haberlos, son transitorios, como ligeros mareos o dolor de cabeza. Este neurólogo apunta que existe una probabilidad de 1 entre 100.000 de provocar crisis convulsivas, y por eso es una técnica contraindicada en personas con epilepsia.
TDCS y su potencial portátil
En el caso de la TDCS, una técnica que funciona a través de la aplicación de corrientes eléctricas mediante un gorrito en la cabeza, las indicaciones son las mismas que la TMS, conforme a las guías clínicas internacionales. En España, el dispositivo domiciliario está autorizado para la fibromialgia, donde funciona muy bien, así como en el dolor crónico, la rehabilitación cognitiva post-ictus, y en la depresión.
Una de sus principales ventajas es que existe autorización para su uso desde casa a través de dispositivos portátiles. Por ejemplo, se puede emplear durante una sesión de rehabilitación o fisioterapia, mientras que con la TMS hay que acudir al hospital.
Como se administra directamente a través de un gorro, puede causar un leve y transitorio enrojecimiento de la piel de la cabeza, lo que se soluciona con una crema, pero también pueden ocurrir ligeros y transitorios dolores de cabeza y mareos. Según el doctor Mira, la probabilidad de convulsiones es aún más baja que en la TMS.
Estas técnicas de neuromodulación no invasivas, según este doctor, pueden combinarse. Por ejemplo, se puede ofrecer en el hospital un ciclo de TMS, para luego continuar con un programa de mantenimiento en casa.
Estos procedimientos pueden apoyar y potenciar otras vías terapéuticas. No pueden ser un tratamiento único de entrada, pero son la primera opción en caso de contraindicaciones de fármacos. Es una buena herramienta coadyuvante que no debe competir en los criterios de exclusión. Si el paciente tolera bien su tratamiento principal, estas técnicas pueden potenciar los efectos de los tratamientos convencionales.
En el caso de la TMS, al tratar una depresión, se puede observar mejoría entre las 20-30 sesiones de tratamiento. Sin embargo, esto no equivale a un mes de tratamiento, ya que en un mismo día se podrían realizar de 5 a 7 sesiones. Con esta técnica se pueden alcanzar resultados que los fármacos pueden tardar en lograr meses.
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