
BARCELONA, 4 de diciembre de 2023 (EUROPA PRESS) – Una investigación liderada por el CSIC y el CIBERSAM ha revelado que tres reguladores de la expresión de genes muestran alteraciones en enfermedades como el Párkinson, la depresión y la disfunción intestinal. Estos hallazgos podrían facilitar un diagnóstico y una intervención temprana en los pacientes.
El estudio, publicado en la revista Journal of Neuroinflammation, presenta «evidencia directa de un proceso patológico paralelo que abarca el eje intestino-cerebro y sugiere un bucle inflamatorio bidireccional», según informa la Delegación del CSIC en Catalunya.
El equipo de investigación ha identificado un mecanismo molecular que apoya esta conexión, al encontrar la misma desregulación de tres microRNA en muestras post-mortem del cerebro de pacientes diagnosticados con Párkinson y trastorno depresivo.
Los científicos lograron reproducir y confirmar esta cascada molecular en dos modelos de ratón. En el primer modelo, que simula un perfil de estrés similar al de la depresión, se observó un patrón alterado de microRNA junto con un aumento de marcadores inflamatorios en el cerebro.
En un segundo modelo, que presenta una sobreexpresión patológica de alfa-sinucleína en las neuronas de serotonina y que desarrolla un fenotipo tanto depresivo como de Párkinson, también se registró el mismo patrón de microRNA y de inflamación, tanto en el cerebro como en el intestino.
Analia Bortolozzi, investigadora a cargo del estudio, subraya que este trabajo «identifica este eje específico de inflamación, la tríada de microRNA actuando sobre los marcadores de inflamación, como un mecanismo molecular común que conecta la fisiopatología del Párkinson, la depresión y la disfunción intestinal».
Aplicación
Los investigadores señalaron que, en el caso de los humanos, el estudio se centró únicamente en el análisis de muestras de tejido cerebral. Aun así, «existen otros estudios que han confirmado la presencia de la acumulación patológica de alfa-sinucleína en el intestino», afirman.
Además, se conoce que los síntomas gastrointestinales suelen preceder a los síntomas motores en varios años, aunque no todos los pacientes parecen seguir este patrón de propagación.
Más del 80% de los pacientes con Párkinson sufren trastornos gastrointestinales, y existe una relación bidireccional entre el Párkinson, la depresión y las enfermedades inflamatorias intestinales, según apunta Bortolozzi.
Entre las implicaciones futuras de esta investigación se encuentra el potencial de este patrón de microRNA como biomarcador. Como este patrón también se ha encontrado en el tejido intestinal de modelos animales, «analizarlos en biopsias intestinales de pacientes vivos es una extensión lógica y muy relevante de este trabajo», concluye la investigadora.
