
Archivo – Mujer durmiendo.
MADRID, 29 Nov. (EDIZIONES) – Desde la revolución industrial, vivimos en una sociedad que intenta «recortar» el sueño para ser más productiva, más conectada y más competitiva. Ese sacrificio tiene un coste enorme para la salud física y mental, así que conocer cómo funciona el sueño es el primer paso para protegerlo. El pionero en el desarrollo de la cronobiología Juan Antonio Madrid revela que el sueño REM — «la fase de los sueños vivos» — es el verdadero «arquitecto del cerebro humano»: consolida conexiones neuronales en el embarazo y en la infancia, estabiliza el ánimo, y hasta inspira soluciones creativas.
Le entrevistamos en Salud Infosalus por la publicación de su último libro con Plataforma Editorial ‘El sueño del Sapiens’, un manual en el que alerta que, sobre todo en los últimos 200 años de nuestra historia, le estamos robando un tiempo más que necesario a nuestro sueño diario, fundamental para nuestra salud.
Así, reconoce el también catedrático de Fisiología y fundador del laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia que, aunque mínimamente, poco a poco la sociedad reconoce más la importancia del sueño como uno de los tres pilares básicos para un buen estilo de vida, junto a la nutrición y al deporte.
Es entonces cuando el profesor Madrid trae a colación todos los problemas que pueden derivarse de no dormir lo suficiente en nuestro día a día, o de dormir el tiempo suficiente pero que este sueño no sea de calidad: “Lo que va a ocurrir es que al día siguiente no estaremos al 100 %, y no seremos la mejor versión de nosotros, aparte de que un porcentaje de nuestro cerebro no podrá funcionar correctamente, y esto, por ejemplo, se notará en la parte física de nuestro cuerpo.”
Además, sostiene que con las alteraciones del sueño hay varios aspectos que se ven perjudicados, como el sistema inmunitario, de forma que si no dormimos correctamente nuestras defensas se ven afectadas; al mismo tiempo que dice que se ve ‘damnificado’ el sistema cardiovascular; pero también el metabolismo queda muy afectado, sobre todo la sensibilidad a la glucosa y la producción de insulina, ya que “cuanto menos dormimos, peor llevamos la respuesta reguladora de la glucosa, y se da en consecuencia una mayor tendencia a la obesidad y al sobrepeso.
Limpieza de depósitos tóxicos en el cerebro
Y todo esto, según añade, sin olvidarnos de las arrugas o de las ojeras, o incluso del aspecto del pelo. “Pero si nos centramos en el cerebro, se dan una serie de cambios brutales, y uno de ellos es que el sueño permite limpiar los depósitos tóxicos que se acumulan durante el día en el cerebro, y que son neurotóxicos, capaces de matar neuronas, como las proteínas beta amiloides, que favorecen el desarrollo del Alzheimer y del Parkinson”, agrega el catedrático de la Universidad de Murcia.
Destaca también que no dormir correctamente afecta a nuestra memoria, dado que la falta de descanso impide pasar a una memoria consolidada y estable, la que se produce durante el sueño.
Asimismo, señala la importancia del buen descanso nocturno para la estabilización del estado de ánimo, “realizado por el sueño REM típico de las ensoñaciones tan vividas”, y que sirve de alguna manera, según precisa, “para quitarle dramatismo a los acontecimientos del día y nos recuperemos un poco mejor de la dureza del día anterior”. Por esto, reafirma durante nuestra conversación la afirmación de que el sueño nos hace ser más resilientes ante problemas emocionales.
¿Qué hace nuestro cerebro mientras dormimos?
En el libro, explica cómo, por ejemplo, las jirafas son capaces de dormir tres horas al día, o bien los delfines alternan un hemisferio despierto con otro dormido, todo ello por cuestión de supervivencia. ¿Qué sucede en los seres humanos? El profesor Madrid indica que todo depende de la fase del sueño en la que nos encontremos.
Si hablamos del sueño No REM, el cerebro también se desconecta de alguna manera y se duerme. Deja de recibir estímulos externos, deja de moverse y se produce una parada del cerebro para permitir todas las tareas de reparación, tal y como apunta. “Podemos decir que el no REM es una disolución de nuestra consciencia y de nuestro yo, y dejamos de ser nosotros”, apunta.
Mientras que en el sueño REM, según advierte, ocurre lo contrario. De hecho, menciona que a esta fase del sueño se la conoce como ‘sueño paradójico’, porque en este momento parece que no estamos dormidos: “Es una fase en la que se consume una gran cantidad de glucosa y oxígeno, y se supera el nivel de activación de nuestro cerebro de cuando estamos despiertos; esta fase es el ‘sueño de las ensoñaciones’, en la que empezamos a mezclar pasado con presente, perdemos todo el sentido de la lógica, los filtros de tiempo y de espacio, y comenzamos a soñar. La única parte del cerebro que duerme en sueño REM es el lóbulo prefrontal, encargado del razonamiento lógico; lo dejamos que duerma, pero el resto del cerebro está activo.”
El sueño REM: el ‘arquitecto del cerebro’
Este experto y referente en Cronobiología en nuestro país nos señala que, de fondo, este nuevo libro representa una especie de ‘elogio’ sobre la fase del sueño REM, y admite que para él ha sido una gran sorpresa conocer la enorme cantidad de funciones que tiene.
Explica que nos dormimos de dos formas: “El sueño no REM es tranquilo, profundo, nos repara físicamente fundamentalmente y ocupa un 70-75 % de la noche; en él, los ojos no se mueven debajo de los párpados.”
En cambio, el 25 % del sueño restante está ocupado por el sueño REM, caracterizado por esos movimientos oculares rápidos, de forma que, si vemos a una persona en esta fase, respira entrecortadamente o su presión arterial cambia considerablemente, sostiene el catedrático de la Universidad de Murcia.
“El sueño es el arquitecto de nuestro cerebro porque desde el tercer trimestre del embarazo hasta la primera infancia es el que ejecuta las conexiones cerebrales de manera equilibrada en todo nuestro cerebro. No hay que olvidar que el consumo de alcohol en las madres gestantes o en las lactantes puede empeorar el sueño REM del embrión o del bebé, resultando en asimetrías en las conexiones cerebrales y en posibles problemas de neurodesarrollo en algunas ocasiones”, agrega.
