MADRID, 6 de octubre de 2025 – La Galería de las Colecciones Reales ha ‘revelado’ este lunes la exposición ‘Fotoescultura’, un evento que destaca la técnica desarrollada en 1860 por Françoise Willème. Esta innovadora técnica combina fotografía y escultura, permitiendo reproducir con total rigor a los miembros de la familia de la reina Isabel II y a otras personalidades de la época.
La comisaria Leticia Azcue Brea, conservadora de escultura desde 1700 y artes decorativas del Museo del Prado, afirmó que «hoy en día hablar de un escaneado en 3D es común, pero en aquella época era algo pionero que no existía. Es una colección única que se expone por primera vez y que era muy poco conocida. Es algo muy sorprendente».
La muestra, que podrá verse hasta el 18 de enero de 2026, presenta una selección de 19 fotoesculturas pertenecientes a la colección que conserva Patrimonio Nacional, de un total de 39 piezas realizadas por Willème. Según Azcue Brea, «él resolvió algo que era muy pesado para la gente de entonces, que era posar. La fotoescultura es un sistema que emplea la fotografía y que difunde como una técnica que solo requiere diez segundos de pose».
Esta exposición se enmarca en la línea ‘Colecciones Reveladas’ del programa de exposiciones temporales de la Galería, un formato en el que se presentan, dentro de la exposición permanente, conjuntos de colecciones inéditas o poco conocidas, que aportan nuevos enfoques a las obras ya expuestas.
La comisaria María José Suárez destacó que «es una ‘Colección Revelada’ por su singularidad, por su desconocimiento y porque vamos a sacarla a la luz después de más de 100 años». En esta ocasión, los visitantes podrán admirar esculturas de bronce, biscuit (porcelana blanca sin esmaltar), terracota o escayola del Rey consorte Francisco de Asís, del Infante Francisco de Paula Antonio de Borbón-Parma, de la Infanta Pilar de Borbón y Borbón y del Infante Sebastián Gabriel de Borbón y Braganza, entre otros.
María José Suárez también recalcó que «si hay algo que nos da la fotoescultura es la capacidad fidedigna de remitirnos al rostro real que tenían y a los detalles de la indumentaria, de las joyas que portaba la familia real. Con lo cual, es una puesta en valor de esas fotoesculturas pero siendo remitidas a la figura real».
Una técnica con una «linterna mágica»
La comisaria Azcue Brea explicó el funcionamiento de la técnica de Willème, quien desarrolló un estudio circular en el que colocó 24 cámaras fotográficas que tomaban simultáneamente la imagen de la persona que se situaba en el centro durante diez segundos. Utilizaba «una linterna mágica, con una luz interior y con una serie de lentes y de espejos, que proyecta sobre una superficie opaca las siluetas». Detrás de ese panel, había un operario que utilizaba un pantógrafo, que silueteaba cada uno de los perfiles, generando así la base de una escultura.
Finalmente, Azcue Brea mencionó que Willème abandonó la fotoescultura porque le supuso una inversión «brutal» que le llevó a la ruina en 1868. «Él siguió su carrera como fotógrafo y como escultor, pero no volvió a emplear esta técnica que luego se ha ido desarrollando hasta llegar al 3D actual», concluyó.
