MADRID, 23 Sep. (EUROPA PRESS) – En una colaboración entre Turun yliopisto y la Universidad de Turku (Finlandia), investigadores exploraron los efectos inmediatos del acoso en el cerebro. Como se informa en su artículo en ‘JNeurosci’, los investigadores midieron las respuestas neuronales y atencionales mientras preadolescentes (de 11 a 14 años) y adultos veían videos en primera persona de personas acosadas o de interacciones sociales más positivas.
En participantes de todas las edades, el acoso escolar desencadenó estados de alarma angustiosos, activando redes cerebrales sociales y emocionales, así como sistemas autónomos de respuesta a amenazas. Esto indica que el acoso escolar provoca reacciones emocionales significativas, independientemente de la edad de los espectadores.
Hallazgos de la investigación
La medición de las respuestas de seguimiento ocular y el tamaño de las pupilas en un grupo separado de adultos durante la visualización del video respaldó estos hallazgos, mostrando respuestas emocionales y atencionales más fuertes al acoso escolar que a otras interacciones sociales. Además, los investigadores descubrieron que estas respuestas neuronales y estados de alarma estaban vinculados a que los espectadores tenían experiencias previas de haber sido víctimas de acoso escolar.
Implicaciones para la salud mental
En resumen, según los autores, «mapeamos las vías de angustia en el cerebro que pueden activarse rápidamente cuando alguien sufre acoso, y así demostramos que el estado de alarma continuo es peligroso tanto para la salud mental como para la somática, debido a la mayor activación autonómica». Estas conclusiones subrayan la importancia de abordar el acoso escolar y sus efectos en el bienestar psicológico.
