Bélgica ha dado un paso histórico al iniciar la construcción de su primer cementerio permanente para residuos nucleares, una infraestructura que busca dar solución definitiva a un problema pendiente desde hace décadas. Hasta ahora, los desechos radiactivos de baja y media intensidad se almacenaban de manera temporal en instalaciones vigiladas. Sin embargo, la acumulación de este material hacía imprescindible un plan a largo plazo.
El proyecto se apoya en la llamada “confinación multibarrera”: primero se sella el residuo en contenedores metálicos, luego se cubren con bloques de cemento, y finalmente se protegen dentro de módulos subterráneos aislados. Es como envolver un objeto delicado con varias capas de protección para asegurarse de que no se rompa, aunque el tiempo pase.
El primer cementerio de residuos nucleares que durará para siempre
Bélgica inició la pasada semana la construcción del que será su primer cementerio para almacenar desechos radiactivos para siempre, un proyecto que debería culminarse en cinco años y que supone un respaldo a las renovadas ambiciones nucleares del país. El depósito, situado en la localidad flamenca de Dessel (noreste), servirá para guardar residuos de baja y media actividad durante cientos o miles de años.
